Locomotora Ing. L. D. Porta

Históricamente es una máquina muy especial para nuestro ferrocarril por haber sido la primera vaporera en brindar servicios en este ramal y también porque fue fabricada íntegramente en nuestro país, entre febrero y noviembre de 1994. Fue bautizada así en homenaje al reconocido ingeniero argentino Livio Dante Porta. Técnicamente es una locomotora articulada Beyer-Garratt 0-4-0 + 0-4-0. Pesa aproximadamente 10 toneladas y su motor tiene una potencia de 120 HP.

Los trabajos realizados por Tranex Turismo S.A. en sus talleres de Carupá, en Buenos Aires, incluyeron la construcción de cada uno de sus componentes, reflejando el ingenio y la capacidad argentina en el desarrollo integral de locomotoras a vapor. El modelo conmemora al ingeniero británico Herbert William Garratt cuya patente fue comprada por la compañía inglesa Beyer Peacock y construyó la primera máquina vaporera de su tipo en Manchester durante el año 1909. Distintos ferrocarriles fabricaron unas similares en Liniers, Escalada, Junín y Tafí Viejo, entre otros, que usualmente eran grandes modificaciones de modelos anteriores o ensamblaje de piezas importadas. 

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Conozca al Ing. Livio Dante Porta

Livio Dante Porta, un ingeniero argentino graduado en 1946, primer discípulo y gran amigo de André Chapelon, el francés que revolucionó la técnica del vapor; apoyó su teoría y aportó su propio genio al diseño de estas máquinas.

En 1948, con apenas 27 años acompañado de los ingenieros Sacaggio y Chapelon, construyó la primera locomotora a vapor manufacturada en el país bautizada “Primera Argentina” en los talleres de Tolosa -entonces el Ferrocarril Oeste-, ostentando el número de serie N°1. Su eficiencia térmica no fue alcanzada jamás por ninguna similar.

El Ingeniero Porta innovó la técnica de la fuerza motriz de propulsión a vapor, a medida que iba cediendo frente a la tecnología diesel, por tanto, la mayor parte de su trabajo se concentró en optimizar las máquinas existentes en los ferrocarriles en Argentina.

Desde 1957 a 1960 fue gerente del ramal a Río Turbio. Allí introdujo modificaciones en el diseño de sus locomotoras, que tiraban trenes de 2000 toneladas sobre una vía de 750 mm. En ellas utilizó un exitoso sistema de combustión a "gasógeno", presentado ante la comunidad mundial en el 1969 en el Instituto de Ingenieros de Locomotoras de Manchester (UK), creación que le valió la admiración del mundo ferroviario y el trabajo en las mejoras en el uso de más de 70 vaporeras en Gran Bretaña y Latinoamérica.

En 1980 fue contratado como vicepresidente técnico por el consorcio American Coal Enterprise de Estados Unidos para desarrollar una vaporera que compitiera con la diesel; sin embargo, el grado de automatización requerido implicó el desarrollo de un proyecto nuevo que luego fue cancelado por la fuerte disminución del precio del crudo.

Posteriormente, el gobierno cubano solicitó sus servicios para que mejorara el parque ferroviario y desarrollara un nuevo diseño de locomotora para maniobra y carga local.

Ya octogenario, centró su colaboración en la asistencia de los continuadores David Wardale, Phil Girdlestone, Roger Wallr, Shaun MacMahon y Nigel Day. Con la experiencia devenida de su intervención en los trabajos del Tren del Fin del Mundo, asesoró a ferrocarriles turísticos y diseñó una vaporera para el Tren de las Nubes y otras pequeñas de 2 ejes para líneas menores.

Fue constante referente mundial en cuanto al desarrollo de la tecnología de vapor, firmas inglesas y alemanas implementaron sus diseños locales. Además tuvo una conciencia precursora respecto al consumo energético, ya que implementa energías renovables en los años '60. Los estudiosos del tema han reconocido a Porta nombrando varias locomotoras con su nombre, tal es el caso de la 25 NC sudafricana y la Garratt del Tren del Fin del Mundo. Además de la admiración a nivel mundial reflejada en el libro de Wardale: “The Red Devil”. Hasta su muerte en junio de 2003, creyó que la causa del vapor era posible y a ella le dedicó su vida y su pasión. Varios diarios británicos lo recordaron; sin embargo, la prensa argentina no le dedicó ningún obituario.